ARTICULO SOBRE LA PERCEPCION DEL DOLOR

La Journal of Pain Research ha publicado un artículo de Lourdes Biedma, Isabel García y Rafael Serrano sobre la experiencia del dolor y la influencia de distintos factores en su vivencia. El artículo, denominado “Social hierarchy of pain and its connection to the memory of previously suffered pain” se enmarca en un proyecto que tiene como objetivo general conocer qué opinan los ciudadanos sobre diferentes aspectos de esta compleja vivencia. Con este objetivo general, se realizó un estudio sociológico sobre la percepción social del dolor, del que se extraen múltiples conclusiones. En concreto, en este artículo el objetivo es conocer cuál es el peor dolor que los españoles consideran que se puede padecer y qué influye en tal jerarquía, teniendo en cuenta que en este trabajo se opta por una definición amplia de dolor, que incluye dolores de diferente origen, en concreto: físico, psicológico y emocional.

Para el artículo se han analizado los datos de encuesta del estudio “Percepciones sociales el dolor” realizado por el IESA y  financiado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS),  y se ha realizado un análisis multifactorial jerárquico (árboles de segmentación) en el que la variable dependiente es la opinión de los ciudadanos sobre cuál es el peor dolor que se puede padecer.

En cuanto a los resultados, si bien los dolores más frecuentes de la población española son dolores de origen físico y especialmente los relacionados con problemas musculo esqueléticos y los dolores de origen orofacial, cuando se les pregunta por el peor dolor que una persona puede padecer los dolores más mencionados no son estos sino los de origen emocional. A pesar de ello, la variable más significativa para explicar porqué eligen uno u otro dolor como el más importante que se puede tener, es la experiencia de dolor. A saber, si bien el dolor emocional es el que se menciona más frecuentemente como el peor dolor que se puede padecer, si la persona lo ha padecido anteriormente su incidencia aumenta considerablemente, principalmente entre las mujeres de baja formación académica. Existe por tanto cierto consenso sobre lo “doloroso” del dolor emocional. No obstante, la experiencia de dolor modula esta percepción, acentuándola cuando se ha padecido y minimizándola cuando no ha sido así.

 

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