MONOGRAFICO SOBRE EL ACTIVISMO DE LOS JOVENES EN EL MAGREB

Nuestros compañeros Thierry Desrues y Marta González de Paredes han coordinado un número monográfico que tiene como objetivo general profundizar en el conocimiento de distintas formas de activismo socio-político de los jóvenes en el Magreb –Argelia, Marruecos, Túnez. El mismo se denomina “Participation, association-building and dissent in North Africa: the various dimensions of youth activism, from the fall of Ben Ali to the revolt against Bouteflika (2011–2019)” del Journal of North African Studies.

Además de la coordinación, Desrues ha hecho una de las siete contribuciones al monográfico, de la mano de la investigadora Ana Velasco Arranz, y se trata del artículo  “Associations and young people during the Tunisian transition: pluralism, socialisation, and democratic legitimation?”.

En cuanto al número, los autores manifiestan que «el activismo socio-político es entendido como la participación en acciones colectivas cuyas metas y actividades principales buscan influir, según los casos de forma diferenciada o indistintamente, bien en diversos ámbitos de la vida de determinados sectores de la sociedad, colectivos, comunidades o territorios, bien en las normas, los procesos de toma de decisión, la elaboración, gobernanza y control de las políticas públicas de los gobiernos en sus distintos niveles territoriales y sectoriales. Esta definición descarta la participación política llamada “convencional” en partidos políticos y elecciones, visto la desafección mostrada por los jóvenes hacia este tipo de participación (Laine y al. 2016; Albert & Hegasy 2017) y las diferencias que existen en los objetivos perseguidos por ambos tipos de participación (Norris 2009)). A partir de esta definición, las contribuciones se centran en los tipos de participación que más atraen a los jóvenes (Stolleis, 2017; Sika & Weerenfels 2017) en el tejido asociativo, los movimientos sociales y las protestas públicas dentro del período que transcurre tras el paso de la ola de contestación del año 2011 conocida mediáticamente como “Primavera árabe” hasta la revuelta aun en curso en Argelia desde febrero de 2019. Más concretamente, se trata de responder a tres preguntas principales que corresponden, a su vez, a tres dimensiones de análisis del activismo político y social tal y como acabamos de definirlo: desde una dimensión micro, este dosier interroga, en primer lugar, cómo se fraguó la participación de los jóvenes en los movimientos de protestas de 2011 y qué influencia tuvo esta experiencia en la construcción de su individualidad como sujeto; en segundo lugar, atendiendo esta vez a la acción colectiva a través de los grupos que la lideran ¿cómo estos jóvenes, socializados en un entorno autoritario, se movilizaron y formalizaron su activismo tras la “Primavera Árabe”?; y, por último, ¿qué influencia tienen las distintas modalidades de gestión del pluralismo y de la contestación social y política en cada país sobre las formas de expresión juvenil del descontento?, interesándonos esta vez por la imbricación entre el contexto político y las dinámicas y modalidades de la acción colectiva. En otras palabras, se trata de analizar en primer lugar, los procesos que convierten o transforman al individuo en activista; en segundo lugar, la configuración y evolución de las distintas formas de acción colectiva, así como su alcance y límites a la hora de satisfacer las demandas de participación política y social de los jóvenes; y, en tercer y último lugar, el impacto que tienen los distintos contextos políticos sobre el desarrollo de estos procesos de acción colectiva».

Los 7 artículos del dosier tratan de contestar a estas tres grandes preguntas analizando distintos casos de activistas, organizaciones y movimientos teniendo en cuenta en cada uno de los tres países las especificidades nacionales, las ventanas de oportunidad que surgen en distintas coyunturas históricas sean éstas de cambio político o de parálisis institucional, y el significado que los propios actores atribuyen a su compromiso (engagement). Destacamos en este sentido, el auge del tejido asociativo en Túnez en la senda del cambio de régimen político, la renovación de los perfiles del activismo reivindicativo a raíz del surgimiento del Movimiento del 20 de Febrero en Marruecos  y la fragmentación y recurrencia de las protestas callejeras y los disturbios en Argelia una vez finalizado el decenio (1992-1999) de enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad del Estado y los grupos islamistas armados.

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